RECURSOS
Investigación original
¿Por qué la investigación original resulta tan eficaz para conseguir enlaces?
Hay tres motivos y no son menores por los que un estudio propio es una herramienta sobresaliente en cualquier estrategia de link building.
Para empezar, los datos permiten que blogueros y periodistas respalden sus argumentos con evidencia concreta. Y eso, en un entorno saturado de opiniones, vale oro.
Hace algunos años publiqué un análisis sobre factores de posicionamiento. En ese momento, muchos profesionales del marketing de contenidos y del SEO sostenían que los textos extensos rendían mejor que los breves. Nuestro estudio aportó cifras que reforzaban exactamente esa idea: el contenido largo supera al corto.
Desde entonces, cada vez que alguien necesita sustentar esa hipótesis con datos verificables, recurre a nuestro informe y lo cita.
Segundo punto: un estudio es, por definición, contenido genuinamente único. No una reinterpretación, no un refrito. Algo propio.
La mayoría de los blogs reciclan información ya conocida. Cuando publicas una investigación original, rompes ese patrón. Tu contenido deja de ser uno más en la fila y empieza a llamar la atención por sí solo, especialmente si exploras un terreno que todavía no ha sido analizado a fondo.
Eso fue lo que ocurrió cuando realizamos un estudio a gran escala sobre búsqueda por voz en SEO, analizando 10.000 resultados. En ese momento nadie había presentado algo comparable. El efecto fue inmediato: en cuestión de semanas acumulamos decenas de enlaces.
Tercer motivo: los medios encuentran en tu estudio una historia lista para desarrollar.
No se limitan a mencionarlo en una nota breve; en ocasiones construyen artículos completos alrededor de tu investigación. HubSpot, por ejemplo, publicó un post entero desmenuzando nuestro análisis sobre optimización para búsqueda por voz.
No es casualidad que, según BuzzSumo, el 47 % de los profesionales del marketing incluya investigación original dentro de su estrategia de contenidos. Tampoco sorprende que SEO PowerSuite haya concluido que los datos y estudios propios superan a cualquier otro formato cuando el objetivo es generar enlaces.
Con esto claro, veamos cómo plantear y publicar una investigación original que realmente funcione.
Mejores prácticas
Encuentra un tema en auge
En contenido basado en datos, el tema es decisivo. Sin un ángulo relevante, el estudio pierde fuerza antes de nacer.
Lo ideal es detectar asuntos cuya popularidad esté creciendo. Si el interés va en aumento, periodistas y creadores de contenido tendrán incentivos para cubrir tu análisis.
¿Cómo identificar esas tendencias?
Google Trends es un buen punto de partida. Introduce un posible tema y observa su evolución. Si la gráfica asciende hacia la derecha, hay interés sostenido.
BuzzSumo también ayuda. Escribe una palabra clave amplia por ejemplo, “marketing de contenidos” y revisa qué subtemas generan más compartidos. Esos focos de atención suelen convertirse en excelentes candidatos para un estudio.
Twitter puede ofrecer pistas adicionales. No es tan preciso como las herramientas anteriores, pero a veces permite detectar conversaciones emergentes. Eso sí: conviene validar después con Google Trends y BuzzSumo para confirmar que no se trata de una moda pasajera.
Así fue como detecté que la “búsqueda por voz” estaba ganando tracción dentro del SEO. Google Trends mostró que el interés se mantenía estable durante el último año. Con esa señal, decidí avanzar con el estudio.
El resultado fue claro: en pleno auge de la optimización para búsqueda por voz, ofrecimos a múltiples blogs material concreto sobre el que escribir.
Publica como entrada de blog
Si tu meta es conseguir enlaces, evita encerrar los resultados en un PDF tipo documento técnico.
Publica el estudio al menos la sección de resultados como artículo en tu blog.
Tomemos otra vez el caso del análisis sobre factores de clasificación de Google. Al presentarlo en formato de post, facilitamos que cualquiera pudiera compartirlo, enlazarlo y encontrarlo sin fricciones. Más de 79.000 personas han enlazado ese estudio.
Compáralo con un informe sólido de Semrush. Publican algunos hallazgos de forma abierta, pero para acceder al contenido completo es necesario dejar nombre y correo electrónico. Ese pequeño obstáculo reduce la propagación. El estudio ha recibido muchos menos enlaces que el nuestro.
Ahora bien, incluso con acceso restringido, más de 1.000 sitios web han enlazado su página de registro. Eso demuestra que los datos originales tienen un poder enorme.
Si tu prioridad es ampliar la lista de correos, el modelo con registro puede funcionar. Pero si buscas enlaces, conviene ofrecer el contenido íntegro en el blog.
Consejo profesional: optimiza la publicación alrededor de términos que suelen buscar periodistas y blogueros, como “estadísticas SEO” o “factores de posicionamiento en YouTube”. Cuando alguien necesite cifras para respaldar un artículo, encontrará tu estudio.
Piensa en grande
Trabaja con el mayor tamaño de muestra que puedas manejar.
Primero, porque una muestra amplia incrementa la significancia estadística y refuerza la credibilidad de los resultados.
Segundo, porque los números impresionan.
Una de las razones por las que nuestro estudio sobre factores de clasificación en YouTube tuvo tanta repercusión fue que analizamos un millón de resultados. Ese volumen aportaba solidez y dejaba claro que no estábamos ante una simple coincidencia.
De hecho, examinamos 1,3 millones de resultados, una cifra muy superior a la de cualquier investigación similar publicada hasta ese momento. Ese dato, por sí solo, atrajo atención.
Incluye estadísticas breves
Las “estadísticas rápidas” son un regalo para quienes escriben contenido.
En el estudio sobre búsqueda por voz, por ejemplo, destacamos una cifra concreta dentro del texto. Ese tipo de dato puntual permite que otros creadores lo incorporen fácilmente en sus artículos.
Mi recomendación: agrega un listado de estadísticas clave al inicio o al final de la sección de resultados. Facilita el trabajo a quien quiera citarte.
Ofrece recursos visuales que se puedan integrar
Convierte tus datos en tablas, gráficos, infografías o incluso vídeos.
Por un lado, los elementos visuales simplifican la comprensión de la información. Un gráfico bien construido puede aclarar en segundos lo que varios párrafos apenas logran explicar.
Por otro, esos recursos se reutilizan. Otros blogs los insertarán en sus publicaciones y enlazarán al estudio original o a tu página de inicio como fuente de la imagen.
Si ya has hecho el esfuerzo de investigar, asegúrate de presentar los hallazgos de forma que el mercado quiera citarlos, compartirlos y enlazarlos. Ahí es donde la investigación original despliega todo su potencial.